TALLER de Dramaturgia latinoamericana - lectura y escritura

 

No se trata de asumir que hay un teatro de corte latinoamericano, sino de pensar y mapear qué teatro se está escribiendo y haciendo hoy en distintos puntos azarosos de Latinoamérica.
Así como los feminismos, las dramaturgias también son muchas. La lista –canon personal seleccionado por afectividad y admiración– intenta ser un mapa temático y de abordajes diverso. Las tendencias y modas, las tradiciones y el folklor, aparecen y conviven en sus diferencias.
El programa de lecturas es funcional, vincularse con los materiales es una manera de pensar e impulsar las propias obsesiones, la utilización de obras ajenas es una invitación a la reflexión, un soporte y semillero para la práctica de la escritura.
 

Programa:

- Qué es dramaturgia. Hipótesis. Características formales.
- Abordajes. Procesos de escritura teatral.
- Contextos históricos, políticos y económicos: dictadura, crisis, violencias.
- Feminismos. Temas y abordajes.
- Territorio: cartografías y mapeos.
- La vuelta a la ruralidad. Dicotomía campo-ciudad.
- Intimidad. Escrituras del yo. Lo biográfico.Teatro documental, testimonial.
- Transmedialidad. Virtualidad.

Informes e inscripciones:

fundaciontrias@gmail.com - 091 325 870

TRES ANIVERSARIOS: Benedetti - Vilariño - Da Rosa

 Miércoles 16 de setiembre, 19.30 horas

Ricardo Pallares presenta a Mario Benedetti

 

Miércoles 30 de setiembre, 19.30 horas

Raquel Diana presenta a Idea Vilariño

 

Miércoles 14 de octubre, 19.30 horas

Roberto López Belloso presenta a Julio da Rosa

Presenta: Florencia Argul

 

*Para recibir enlace a la sesión, escribir a: vtrias@adinet.com.uy

o al whatsapp: 091 325 870.

A LOS AMIGOS Y COLABORADORES DE LA FUNDACIÓN

 Las lamentables circunstancias de esta pandemia, que a todos nos implican, son para la Fundación de extrema vulnerabilidad, al no recibir aportes de ningún organismo público ni privado. A su vez, se ve impedida -por el momento- de realizar sus tradicionales actividades de recaudación de fondos, como el espectáculo artístico anual.

Es por ello que recurrimos a la solidaridad de nuestros amigos y fieles colaboradores para que, en la medida de sus posibilidades, nos ayuden a sobrellevar estos duros momentos.

Les recordamos que las colaboraciones mensuales telefónicas se realizan con una ÚNICA llamada. Antel debita luego, todos los meses, el importe seleccionado.

SIMPLEMENTE BENEDETTI: a 100 años de su nacimiento

Mario Benedetti (1920-2009)

 

Habría cumplido 80 años. Eduardo Galeano

Nació en Montevideo el 3 de setiembre de 1940.

Lo recordamos y celebramos su amistad y su compromiso.

Estará siempre con nosotros.

 

              

RECORDANDO A CARLOS MACHADO

NUEVO CURSO online: MUJERES FOTÓGRAFAS

 

*Ver programa adjunto*

RECORDAMOS A CARLOS MACHADO

 

VIVIAN TRÍAS y EDUARDO GALEANO

Despedida

por Eduardo Galeano

Vivian Trías había estudiado a fondo, como pocos, la historia uruguaya y latinoamericana. Había sido uno de los principales “nacionalizadores” del marxismo en América Latina. Como pocos había comprendido la necesidad de recrear el marxismo en función de las peculiares características de nuestra región y por eso los dogmáticos no lo comprendieron y lo atacaron sin tregua. En sus artículos y sus libros había contribuido a rescatar nuestra verdadera historia del pantano de la alienación y la mentira, y además de estudiar y redescubrir la historia, había ayudado con todas sus fuerzas, siempre ardientes, a cambiarla. En uno de sus libros dio a conocer el prontuario de la oligarquía uruguaya; desde innumerables discursos pronunciados en el Parlamento y en la calle, desenmascaró con nombre y apellidos y pelos y señales a la constelación de poder que está en la base de un sistema enemigo del país y de la gente. Por eso la clase dominante, dominada desde afuera, lo odió hasta el final. Muchos lo quisimos y muchos aprendimos de él. Trías fue mi maestro de los primeros años, en aquellos tiempos de la Juventud Socialista en Montevideo. Yo soy uno de los muchos que lo mantendremos vivo a través de nuestra memoria y de nuestros actos. En el fondo de nuestros corazones latirá siempre la imagen de aquel hombre bueno y sabio que en la rueda de mate o café sabía contar, tiernamente, las pequeñas historias de su pueblo, Las Piedras, donde había nacido y amado hasta que vino la muerte y lo arrancó de nosotros. Muchos lo quisimos y no sólo en sus aciertos, lo que hubiera sido fácil, sino también en sus ingenuidades y sus errores. Con nuestras piernas continuará caminando; y nuestro país de hombres libres redimirá su soledad.
 

(Nota escrita en 1980 con motivo del fallecimiento de Vivian Trías)

VIVIAN TRÍAS: a 98 años de su nacimiento

Las Piedras, 30 de mayo de 1922

 

No lograron silenciarlo

Carlos Machado*
 

Acosado por la dictadura que quiso silenciarlo cercándolo en Las Piedras (divulgaban entonces que se le impediría salir al exterior con orden de captura en puertos y aeropuertos, lo encerraban en su biblioteca), redobló su trabajo. Como había sucedido casi diez años antes. En la “predictadura” pachequista, heredera de un poder viciado por la violación cotidiana de todas las normas legales, lo habían encerrado durante varios meses en el calabozo de una guarnición. Allí escribió su “Juan Manuel de Rosas”. Dedicado a su madre (“que nació en Rosario de Santa Fe y amó entrañablemente a su patria, formó su hogar en tierra oriental y aquí murió blanca y cristiana”), ese libro encerraba la clave de muchos desvelos: “La historia del Uruguay es indesligable de la historia de la cuenca del Plata y, sobre todo, lo es en el período que empieza con la Revolución de Mayo y termina con la guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay de los López. Porque en esa larga dramática etapa el objetivo de la Patria Grande sigue en juego; se lucha por ella y contra ella; se muere y se mata por ella y contra ella. Es hora ya de que los latinoamericanos nos desprendamos de la balcanización que el imperialismo nos impuso y pensemos a nuestro continente como una unidad desde todos los ángulos. Uno de ellos, justamente, el de la historia”.
(…)
Estudiante avanzado en el campo de la medicina, cursa un profesorado de filosofía y proyecta después su vocación docente al campo de la historia. La lección magistral de cada curso dejó en los estudiantes huellas reconocidas y se supo expresar en lazos afectivos duraderos. Prolongó la docencia a todos los terrenos: el corrillo en los patios y los corredores entre círculos ávidos, siempre, de sus opiniones; la charla, generosa, entre sus libros (la casa siempre abierta al que llegara), el examen convertido en diálogo didáctico, de tono coloquial y contenido sabio con saldo fermental.
Pero además, la calle. Y el Partido.
Adolescente apenas, se afilió al Partido Socialista del Uruguay (1938: tenía dieciséis años). En el cincuenta y uno está en su dirección y lidera en su seno a los grupos que quieren renovarlo para fundamentar y proyectar un socialismo nacional cuyos perfiles iba diseñando en seminarios, diarios y revistas.
En el 56 está en el Parlamento ocupando una banca hasta el 62. Son los años fecundos en que su pensamiento se traduce en los primeros libros y en que su partido –ya distanciado y pronto divorciado en todo parentesco con el juanbejustismo argentino– asume renovada identidad.
“El imperialismo en el Río de la Plata” (1960), “Las montoneras y el imperio británico” y “El plan Kennedy y la revolución latinoamericana” (1961) y “Reforma agraria en el Uruguay” (1962), traducen, de algún modo, la batalla que libra en otros planos. Anudada en lúcida propuesta formulada en el 56 (a una década y media, subrayemos, de la formación política del Frente Amplio): “necesitan (las masas) una nueva corriente política donde puedan florecer, sin limitaciones, una auténtica rebeldía y un verdadero progresismo…
“Ha llegado el momento de romper con la dicotomía que trababa una eventual mentalidad revolucionaria en el pueblo oriental. Esa es también función del partido Socialista. Recoger los hilos de la rebeldía y del progresismo y tejerlos en un nuevo movimiento popular inspirado por ambos y que a su vez supere a ambos”. Con un interrogante: “¿No debemos tratar de ofrecer a las masas populares un camino no tradicional más amplio que el que puede ofrecer nuestro Partido por sí solo?”. Y una convicción. “No se puede construir directamente el socialismo sobre la realidad del subdesarrollo y del estatuto colonial. En las naciones dependientes, atrasadas y marginales, como el Uruguay, es imprescindible cumplir una etapa previa insoslayable, que prepare y cree las condiciones requeridas para la construcción socialista. Esa etapa la designamos como etapa de la revolución nacional, porque su signo definitorio consiste en la liberación nacional del imperialismo. Los objetivos económicos y sociales de la revolución nacional no son de índole capitalista ni de índole socialista (…); son de índole específica y propia. El instrumento capaz de llevar adelante esa primera fase, no puede ser el partido político clasista. Sino el movimiento amplio que abarque a todas las clases sociales explotadas por la oligarquía y el imperialismo”.
A gestarlo y nutrirlo dedicó sus desvelos.
Rescató la mejor tradición artiguista, hilvanó rebeldías de la historia olvidada, desnudó la presencia del imperialismo en la larga rapiña económica que padecemos, descubrió la espesa telaraña de complicidades, nominó a las quinientas familias que son dueñas de todo, anudó relaciones adentro y afuera para sumar las fuerzas para la batalla. Arturo Jauretche y José María Rosa se contaron entre sus amigos. Celebró sus cartas; alimento y aliento.
Se multiplicaron los frutos. “La crisis del dólar y la política norteamericana” es del 65. “Por un socialismo nacional” es del 66. “Imperialismo y geopolítica en América Latina” aparece en el 67, repitiendo v arias ediciones. “Juan Manuel de Rosas”, mencionado arriba, es del 69. “La crisis del Imperio” es de 1970. “Nasserismo y caudillismo” es del 71. Buenos Aires empieza a recoger varias reediciones, de algunos de esos libros. Cátedra, tribunas, seminarios, revistas y centros partidarios divulgan una prédica que no tuvo desmayos. El Frente Amplio se concreta en el 71 y Trías, en lista socialista, retorna al Parlamento.
Es el año en que se publica, “Perú: Fuerzas Armadas y Revolución” sobre el experimento de Velasco. Y hay tiempo para publicar “Imperialismo y rosca bancaria en el Uruguay”, acta de acusación irrefutable…
En el 72, brillando en la labor parlamentaria, publica “El Uruguay y sus claves geopolíticas”, citado en el comienzo, y edita “Uruguay hoy: crisis económica y crisis política”.
El golpe no consigue silenciarlo.
En el 75, un cuaderno de “Crisis” (“Paraguay: de Francia, el Supremo, a la guerra de la Triple Alianza”) indaga en el pasado para encontrar causales de la pesadilla presente. Con aire enrarecido, también en Buenos Aires, aparece la “Historia del imperialismo norteamericano”, que editó Peña Lillo, otro amigo. El año terrible empezaba cuando apareció otro cuaderno de “Crisis” (“El imperio británico”).
En 1980, Laia de Barcelona repitió la versión de la “Historia del Imperialismo”. Se cerraba una lista integrada, además, por ensayos dispersos y cientos de trabajos en publicaciones periódicas o colectivas. Revistas colombianas y venezolanas contaron con su aporte permanente.
Dirigió, mientras pudo, la prensa partidaria. “Izquierda” por ejemplo, durante el pachecato, fue fruto de su aporte y de sus concepciones. Como “Patria”, en los meses muy duros del 74; o “La Plaza”, después.
Murió en 1980. En la misma semana de aquel plebiscito en que los uruguayos le dijeron que no a la consulta en que les proponían legitimar a la ilegalidad.
Vivió rebosante. Con insobornable lucidez. Con pasión generosa y con fervor porfiado. Con devoción por toda causa justa, sin conocer fatigas.
Así quemó su vida y dejó su legado.

Buenos Aires, octubre de 1987

 

*Carlos Machado (1937-2019). Profesor de Historia, docente en Argentina y Uruguay, periodista y ensayista

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