Homenaje a Pablo V. Carlevaro


Homenaje al Dr. Pablo V. Carlevaro*

Parto de la base de que no podré estar a la altura de este homenaje a Pablo, al inaugurarse la página web que lleva su nombre y que contendrá su valioso Archivo personal que será intensa fuente de inspiración para todas y todos.
Lo conocí en los viejos tiempos de la FEUU de los 50, la que junto al naciente sindicalismo autónomo de Héctor Rodríguez y tantos otros, llenó de luchas y conquistas aquella fermental década. Pablo brilló como dirigente de la Asociación de los Estudiantes de Medicina (AEM), pero también brilló en la FEUU. Fue mi compañero y mi Maestro tan tempranamente, a pesar de ser de Facultades distintas. Con esa inocultable carga subjetiva, por convicción y de corazón, afirmo que fue el más destacado y talentoso dirigente universitario de aquel tiempo, dentro de una formidable pléyade de grandes militantes estudiantiles en todos los centros por entonces federados. (sigue)

Conozco bastante su notable trayectoria universitaria como consejero estudiantil, Decano de la Facultad de Medicina, antes y después de la infame dictadura cívico-militar 1973-1985, integrante activo y constructivo del Consejo Central Universitario durante varios años, como docente e investigador en su especialización científica, pero aquí hay compañeros que con mucho más propiedad y conocimiento lo explicarán.

PERO QUIERO DEJARLES ESTA ROTUNDA AFIRMACIÓN PERSONAL: PABLO, COMO SU QUERIDO HERMANO MINGO, Domingo Carlevaro, mi inolvidable compañero del CED y de la FEUU, PABLO CARLEVARO FUE EL ARQUETIPO DEL UNIVERSITARIO CABAL QUE DEDICÓ SU VIDA ENTERA A LA UDELAR Y CUANDO LA DICTADURA LE IMPEDIÓ ESTAR, SIGUIÓ SIRVIENDO, CON GRAN SABIDURÍA, A UNIVERSIDADES HERMANAS EN CUBA Y MÉXICO.
Quiero detenerme ahora en el plano de sus ideas, como fue construyendo su inclaudicable pensamiento revolucionario que muchas veces chocaba contra el reino del conformismo.
Pablo fue, a mi modesto entender, un libertario sin militancia sectorial, por lo menos por mí conocida, y a fuer de libertario, estuvo siempre abierto a otras corrientes de la izquierda con las que confraternizó y articuló patriadas universitarias sin cuento.
Creo que Pablo supo sintetizar todos sus principios en un humanismo radical sin concesiones, aunque muchas veces se tuviera que enfrentar con conservadurismo siempre latente.
Humanismo que nutría su formidable e inconfundible condición humana. De las múltiples manifestaciones de esa condición humana quiero dejar, con entera humildad, el testimonio de mi propia familia en dos episodios, uno más lejano y otro cercano a su propia muerte.
Corría el sombrío año 1972, gobernaba Bordaberry (el padre) y estábamos en víspera de los golpes de estado de 1973. En la ciudad de Salto se realizaba el XXIII Congreso Uruguayo de Cirugía. Por entonces permanecían presos y torturados mi hermano mayor, Luis Felipe, cirujano, y tres colegas más. Pablo dedicó la quinta parte de su enjundioso discurso a denunciar una de las tantas barbaries de la pre-dictadura, sin pelos en la lengua. Aquí tengo su discurso pero carezco de fuerza para leer sus consideraciones sobre mi hermano, dichas con certeza y fraternidad sin límites. Y tuvo a bien dejarle a nuestra madre la versión mimeografiada de su discurso con esta apostilla escrita, de su puño y letra, en la parte superior de la primera página: “Para Dª Elida Chaves de Díaz, con mucho afecto y todas las garantías de que lo que aquí se dice es pura verdad”. Era su cariñosa mano tendida, su abrazo solidario.
Si no tienen este discurso de Pablo, que con celo guardaba mi cuñada la Dra. Mirtha Garrido, ya lo dejamos para el Archivo.
Y en el mismo año de su muerte, cargado de sondas y anexos, cada pocos días, me llamaba para pedirme que cuando fuera a visitar a mi hermano, internado en una Residencia, le pasara a buscar, así lo podría ver. ¡Y con qué afecto y compañerismo le hablaba!
Quiero decir algunas palabras sobres sus trabajos periodísticos en Brecha, las entrevistas que le realizaban y, claro, sus discursos en su condición de Decano de la Facultad de Medicina o de universitario. En más de una oportunidad no lejana nos encontrábamos en paneles invitados por la FEUU. Siempre me impresionaron por su claridad y derroche de talento. Escribía y hablaba como un Maestro. Como un Maestro sin concesiones en materia de principios y en el examen de la realidad, siempre riguroso, doliera a quien doliera. Habrá que releerlos una y otra vez. Serán una inagotable fuente de inspiración.
Y termino, queridas compañeras y queridos compañeros, con una modesta reflexión final. En el devenir de las distintas fases de nuestro proceso histórico reciente suelen abundar los libros y los análisis históricos sobre cada una de ellas, producto de la academia y de los propios actores. Generalmente predomina la literatura por sobre los hechos realizados y las conquistas eventualmente  logradas o no. Con la generación de la FEUU de los 50 y el naciente sindicalismo autónomo, muy mancomunados en las luchas populares de aquellos años, ocurre exactamente lo contrario. Sé que me comprenden las generales de la ley y me siento deudor, aunque acaricio la idea de dejar por lo menos apuntes sobre las luchas de los 50, sus grandes conquistas y sus inolvidables protagonistas. Y entre ellos dos que me enseñaron tanto y que vuelvo a subrayar: el dirigente obrero textil Héctor Rodríguez y el dirigente universitario Pablo V. Carlevaro. No hay que olvidarlos. No los olvido. No los olvidaré.

JOSÉ E. DÍAZ

Montevideo, 31 de octubre de 2017

*La precedente exposición fue pronunciada por su autor invitado al panel que integraron el actual Decano de la Facultad de Medicina, Agustín Cano, por los organizadores, un representante de la AEM y el Dr.  Marcelo Viñar.