En memoria de Ruben Svirsky - por P. D. Weinberg

Hago llegar a los compañeros de la Fundación Vivian Trías y por extensión a sus familiares y amigos, las muestras de mi hondo pesar en este momento de dolor que nos embarga la desaparición del enorme Ruben Svirsky.

Ruben fue un tipo bueno; una persona portadora de una agudeza analítica singular y de una rapidez mental como pocas he conocido. Fue portador de una rigurosa disciplina profesional. Exhibió un talento admirable en el mundo editorial, en el que ejerció todas sus facetas.

Demostró una encomiable conducta administrativa y organizativa: evoquemos su actuación en las primeras etapas de la Fundación Vivian Trías y en los diferentes semanarios en los que asumió esas funciones. Su talento periodístico descolló en las páginas de Marcha, Cuadernos de Marcha (tanto en sus épocas de Uruguay como de México), Época, Brecha y La Diaria (Uruguay) y Controversia (México). Su sólida formación intelectual y su claridad expositiva quedaron plasmadas en sus escritos y en sus intervenciones radiales y televisivas. En fin, debemos admitir que pocas veces se han conjugado tantas capacidades, en una sola persona, en el ámbito de las comunicaciones del Uruguay.

Con la muerte de Ruben desaparece uno de los grandes periodistas que forjaron una prensa alternativa, diferente, mejor. Las actuales generaciones de lectores deben mucho a esa generación hombres y mujeres que nos enseñaron a leer, a analizar las noticias, a exigir mejores plumas. Ubicar a Ruben en los medios, obliga a hacerlo junto a otros/as de su estirpe y su raza: Carlos Quijano, Eduardo Galeano, Guillermo Chifflet, Daniel y Guillermo Waksman Schinca, Julio Castro, Hugo Alfaro, María Esther Giglio y a algunos otros pocos más a los que extrañamos todas las mañanas.

Escribió uno de los más incisivos, punzantes y controvertidos textos que yo recuerde en la vida del exilio uruguayo; me refiero a su reseña del libro de Carlos Martínez Moreno “El color que el infierno me escondiera”, y que apareciera en los Cuadernos de Marcha (1981) bajo el título “Cómo se deforma la historia”. Imposible describir en este breve testimonio el impacto que produjo esa polémica en ese núcleo de orientales residentes tan lejos de su patria.

No podemos omitir que en la vida de Ruben imperaron otros rasgos que lo identificaron: su activa militancia en México en el ámbito del exilio -argentinos, chilenos y uruguayos supieron valorar su disposición ante cualquier circunstancia al que fuese convocado-; su solidaridad con todos aquellos que se acercaron a él en México y Argentina en esos aciagos años de las dictaduras; y no menos relevante, su fino y agudo humor.

En esos exilios donde solían hacerse presente la intolerancia política y el sectarismo ideológico, la figura de Ruben aparecía a la hora de superar divergencias, sumar corrientes de opinión y alcanzar consensos.

Pocos saben en el país que una de las mayores contribuciones profesionales que hizo Ruben estuvo asociada a la revista mexicana Comercio Exterior; esa vez su labor alcanzó un impacto americano. Desde hace más de medio siglo, Comercio Exterior es una de las publicaciones periódicas especializada en economía más importantes de la región. Su contenido trasciende largamente lo que su título indica: (a) desde hace décadas se convirtió en una de las principales publicaciones periódicas económicas de referencia; (b) es una de las de más larga y continuada trayectoria en nuestra América en la materia; (c) los asuntos económicos y sociales que desde ella se abordan trascienden los del comercio exterior; (d) sus artículos van más allá del tratamiento de la problemática nacional, alcanzando sus intereses también a América y al mundo. No menos importante: siempre circuló gratuitamente; primero en papel, y desde hace pocos años en versión electrónica. Precisamente en sus años de residencia en México, Svirsky tuvo a su cargo la difícil tarea de ser el editor de Comercio Exterior durante casi una década.

Lo conocí en México; lo reencontré años después en Argentina primero, y por fin nos aproximamos en el paisito. Me considero un privilegiado por haberlo tratado durante largo tiempo y por haberme permitido trabajar a su lado en no pocas aventuras; en fin, por haber disfrutado de su figura y de su presencia.

Densansa en paz, Ruben Svirsky. 

Pedro Daniel Weinberg

Integrante del Consejo Director de la Fundación Trías

 

*Ruben Svirsky fue director general de esta Fundación hace diez años